De visita por Ginebra
Saturday, April 28th, 2007Pues bien, como manda la tradición, escribo el post de mi última visita recibida a Ginebra con unos cuantos días de retraso.

El pasado 19 de abril tuve el honor de acoger en mi ciudad adoptiva de estos tres últimos meses a César, María, Ramón, Ángel y Esther (cuya visita sorprendió a más de alguno, no? Por cierto, aún no he visto ese video con las lagrimitas en el aeropuerto :-P)
Se quedaron tres días y dado que la grandeza de Ginebra (en todos sus sentidos) no es algo digno de destacar, la ciudada quedó más que inspeccionada en un par de días y pudimos aprovechar el sábado para hacer una escapadita con un coche de alquiler.
Hicimos las cosas típicas de Ginebra, ya sabéis, jugar al ajedrez, montar a caballo…



El buen tiempo nos acompañó en todo momento, excepto por esa calima maldita que debe de traerla César guardada en la mochila cada vez que viene… (es bromita!) y las horas pasaron volando. El primer día, lo dedicamos a pasear por el lago y visitar la ciudad. De hecho el lago es lo más bonito que tiene y en esta época que está haciendo bastante calor la gente sale como loca, incluso con el bañador puesto y la toalla, para ir a tomar el sol en cualquier roquita cual lagartija. Después de tanto paseo, nos merecimos unos buenos bocadillos recién hechos en Manor y cómo no, de postre, un heladito!
Lo cierto es que no recuerdo la secuencia cronológica de todo lo que hicimos. Sólo sé que la primera noche después de haber cenado unas cuantas flammenkuches en Brasseurs, celebramos un tri-cumpleaños (Mari-2/04, Ángel-12/04, César-18/04), hubo muchos regalitos y también otras sorpresas inesperadas para aquellos que no cumplíamos años. ¡Qué ilu! Gracias Mari!
Evidentemente tampoco pudo faltar la foto con el famoso chorro de agua ginebrino:

Pero no nos conformamos con eso y fuimos al mismito chorro a observarlo de bien cerquita. Es impresionante. En teoría alcanza unos 140 metros de altura, y el agua sale a una velocidad de 200 km/h. Cuando estás al lado te empapas y te sientes como el capitán Pescanova en su barco pesquero en plena marejada (qué exagerada que soy, verdad que sí?
Esto es la sangre andaluza que me corre por las venas…) Aun así, para que me creáis un pelín aqui tenéis a María en plena batalla con las aguas rebeldes ginebrinas…

Qué más hicimos… paseamos por el botánico, visitamos el centro histórico, el barrio de las Naciones Unidas, hablamos, nos reímos mucho, hicimos el tonto, tomamos miles de fotos, nos volvimos a reír, seguimos tomando fotos…
En la plaza de Nations, justo en frente de la sede de la ONU, hay una fuente muy divertida cuya agua sale de unos chorritos desde el suelo que van cambiando de ritmo y de altura constantemente. Nuestro reto: hacernos una foto con los chorros de agua cuando quedaban por encima de nuestras cabezas. Tras muchos intentos, varias carreras para poner el automático en la cámara, un poquito de pies “pasados por agua”… conseguimos la foto… et voilà!

Aunque lo parezca, no fue tarea sencilla.
El sábado alquilamos un coche que más bien parecía la “fragoneta” del equipo A y nos encaminamos a los pies del Montblanc, a Chamonix (Francia).

Visitamos el pueblito de las montañas y tras “desayunar” cuatro pizzas en el mercado del pueblo continuamos nuestro paseo. Siguiente parada: Lausana, donde dio la casualidad que estaban celebrando la Fiesta del Sol y había toda una feria y carnaval con bandas y todo montado por las calles. Los confetis invadían todos los rincones, de hecho más de uno al cambiarse por la noche en mi chambre dejó caer alguno de recuerdo.
También visitamos Montreux, el castillo de Chillon y el castillo de Nyon (el cual es de mi propiedad; en cuanto solucione unos pequeños problemillas con las escrituras, os invito a mi barbacoa y a disfrutar de mi spa ;-)- jejeje)

Y bueno, ya la visita comenzó a llegar a su fin. El sábado por la noche se quedaron todos en mi chambre porque su vuelo era bien temprano al día siguiente y a las 5 de la mañana nos fuimos en la furgoneta del equipo A para el aeropuerto.
En resumen, una visita muuuuuuuuuuuuy agradable y divertida, donde además aprendimos varias cosas:
1. Que la Caotina no es ninguna maravilla (lo sentimos, Osu, pero el colacao de toda la vida está mejor…)
2. Que aprender a volar no es fácil (¿verdad, Ramón?)
3. Que los kebaps con aporte extra e inesperado de materia proteínica no hay que pagarlos. (puaggghhh….)
4. Que no hay que saber hablar francés para vivir en Ginebra.
5. Y que Paloma no trabaja en la ONU!!!














