Archive for the ‘Opinión + Reflexión’ Category

Marcelina ha sido amordazada

Tuesday, March 17th, 2009

¿Qué pasa cuando te amordazan?
Que no puedes hablar.
¿Qué pasa cuando no puedes hablar?
Que no puedes expresar libremente tus pensamientos.
¿Qué pasa cuando no te puedes expresar libremente?
Que no eres libre…

Si os dijera que los tiempos de la censura ya quedaron atrás y que sólo forman parte del recuerdo o que la universidad es una fuente de librepensantes y un medio abierto, tolerante y diverso, me creeríais. Bueno, aunque alguno soltaría una risita sarcástica y pensaría para sus adentros ‘Ojalá’. Porque al menos esto es lo que debería ser en los tiempos que corren (que ya estamos hablando del s. XXI…) y en el país en el que nos encontramos (estado social y democrático de Derecho).

Pero parece ser que es verdad que del dicho al hecho hay un trecho y prueba de ello es que en tal lugar como la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, la censura ha vuelto y no se ha andado precisamente con chiquitas. Resulta paradójico pensar que una facultad justamente de información ponga trabas a la libre comunicación y expresión de las ideas.

Merche era una trabajadora de la limpieza de este centro (y sí, he dicho era) y tenía un blog (sí, he dicho tenía) llamado ‘Desde el mocho de Marcelina’. En este blog personal Merche dio vida a Marcelina, una tortuguita de trapo que encontró abandonada en una de las aulas de la facultad, y a través de ella expresó diversas opiniones. Opiniones que al parecer no debieron de gustar a alguien lo suficientemente importante ahí dentro y acabaron propiciando el cierre de dicho blog. Si bien es cierto que la situación anda algo candente en temas universitarios con el controvertido Plan Bolonia, ¿qué podría decir una simple tortuga para que la amordazaran sin piedad de la noche a la mañana?

No lo sé, pero Marcelina perdió su blog y Merche su puesto de trabajo (bueno, fue trasladada a otro centro donde su mocho irreverente no pudiera alcanzarles).

A mí particularmente me sorprende bastante que puedan censurar un blog de esta manera y creí que esto sería algo cuando menos ilegal y poco común pero, una vez más, no te acostarás sin saber una cosa más. En el año 2007 se aprobó una ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información, que viene a decir que cualquier persona competente (partidos políticos, administraciones, ¿universidades?…) puede cerrar una web cuando el contenido no sea de su agrado y solicitándoselo “amablemente” al autor de la misma. (Un poco más y mejor contado en: http://www.internautas.org/html/4569.html)

Pero bueno, Marcelina parece ser una tortuga valiente y no se ha callado, así que si googleáis un poco daréis con ella fácilmente. Y aunque yo no soy nadie importante y apenas me lee gente, quizás algún día tenga que decir algo así como:

Este blog se censurará autodestruirá en 5 segundos.

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Sobran las palabras…

Friday, September 21st, 2007

A disfrutar del vídeo…

Reflexionando que es gerundio

Tuesday, September 5th, 2006

Pocas semanas después de las drásticas medidas “anti posibles ataques terroristas” en los aeropuertos del Reino Unido y a pocos días del 5º aniversario del 11-S, publico algo que escribí en Julio de 2005, cuando me hallaba perdida en la región italiana de Umbría. (uf! cómo pasa el tiempo) Bueno, es un poco larga, pero aquí va mi disertación… espero que os guste.

mafalda


PAREN ESTE MUNDO QUE ME BAJO

Si alguna vez me preguntaran qué es aquello que a pesar del paso del tiempo sigue haciendo que se me salten las lágrimas, me atrevo a pensar que sin duda diría que son los atentados del 11-M en Madrid. La barbarie ocurrida en la capital española hace poco más de un año removió algo dentro de mí, algo que a veces ni siquiera puedes llegar a imaginar que tienes escondido en tu interior. No era la primera vez que atentaban en Madrid, en mi ciudad, pero sí era la primera que atentaban contra ella. Esta vez no se trataba de un coche bomba dirigido a una persona en concreto por ciertas reivindicaciones políticas, lo cual también necesitaría crónica aparte, sino una masacre, un atentado dirigido a matar al mayor número de personas posible. Lo cierto es que lo consiguieron y las imágenes emitidas por la televisión aquel mismo día aún siguen dando vueltas en mi memoria. Sé que sonará injusto y racional a la vez decir estas palabras, pero cuando el horror te toca de cerca te importa más. Me han impactado a lo largo de mi vida muchas de las imágenes de guerra, atentados, catástrofes… de todo el mundo e incluso de mi propio país, pero hasta que no vi éstas de los atentados del 11-M no fui realmente consciente de la importancia de los hechos, del peligro que conllevan, de lo cerca que estamos cada uno de nosotros de ser la próxima víctima. Yo, aquel 11 de marzo, me sentí un poco víctima; como cientos de ciudadanos debía acudir a la estación de Atocha dos horas más tarde para ir a la universidad. Ese día no salí de casa, me pasé la mañana pegada a la pantalla del televisor con lágrimas en los ojos viendo cómo la enorme calle Atocha, siempre repleta de coches y ruidos, estaba desierta. Tan solo la poblaban las ambulancias aún con las luces puestas y unas decenas de personas que extrañamente no emitían sonido alguno. No gritaban, no lloraban, no pedían auxilio, no hablaban. No hacían nada. Sólo estaban allí, de pie o sentadas sobre el bordillo de la acera, con las caras ensangrentadas, con la mirada perdida, con un aire triste y como si hubieran perdido ya todas sus fuerzas minutos antes tratando de salvar sus propias vidas o las de aquellos que estaban a su lado.

Puede que algo cambiara en mí desde aquel día, creo que empecé a ver el mundo con otros ojos. No soy capaz de saber si me volví más débil o simplemente más realista. Grandes tragedias se sucedieron y algo se volvió a remover en mi interior. El tsunami y la historia de aquella madre que tuvo que elegir dejar a uno de sus dos hijos pequeños para poder escapar corriendo con el otro de aquella ola gigantesca. Así como el reciente atentado en Londres, seguramente el cual me ha impulsado a escribir estas líneas, a pensar que el mundo está loco, que las personas lo estamos destruyendo y con ello a nosotras mismas. Sé que quieren que tengamos miedo, que suframos, que estemos sometidos a sus órdenes o que aceptemos las reglas de su juego en el que ellos se creen los dioses. Sé que tenemos que plantarles cara, decirles basta, hacer algo al respecto, luchar por la paz, salvar nuestro mundo. Pero, tengo que confesar una cosa, yo a veces tengo miedo. Tengo miedo al pensar que la vida se puede acabar de la noche a la mañana por unos degenerados que se esconden tras ciertas creencias religiosas o políticas para poder justificar la atrocidad de sus hechos. Sinceramente, uno ya no sabe hasta dónde vamos a llegar, cuál será la próxima parada de este mundo enloquecido donde una mochila abandonada puede ser el objeto más aterrador y donde los dedos de la mano ya no bastan para contar las víctimas. Dan ganas de salir huyendo, de gritar: “¡Paren este mundo, que me bajo!” y quién sabe, puede que al final los futuros viajes a la Luna sirvan de algo. Aunque entonces quizás después tendríamos que invadir Marte o Saturno una vez destruido nuestro querido satélite terrestre. En fin, como por el momento no he hallado el botón de parada solicitada creo que me tocará seguir viviendo aquí, en este mundo, como a todos ustedes, así que hagamos algo por salir sanos y salvos.

Munich

Sunday, February 5th, 2006

munich_spielberg

Ayer fui a ver Munich, película de Steven Spielberg recientemente estrenada en España. La película cuenta la historia de las olimpiadas de Munich de 1972 donde un grupo de terroristas palestinos secuestran a 11 atletas israelíes y los matan. A raíz de este suceso, se crea una especie de comando secreto israelí encargado de vengarse asesinando a todos los responsables de lo sucedido en Munich.

La película en sí me gustó, principalmente porque no tenía ni idea de la historia de las Olimpiadas de Munich. La historia es bastante desagradable ya que es terrorismo puro y duro. Se ve de manera evidente y en formato gigante el asesinato de personas a sangre fría, mediante bombas o disparos. Si se tratara de cualquier otra película de Spielberg probablemente me daría un poco de asco o permanecería pseudo-impasible, pero sabiéndose que se trata de un caso real y que todos esos hechos atroces sucedieron, se me entristece el alma.

Suena muy duro, pero es así. Me he dado cuenta de que es posible que realmente todo el mundo desee la paz, pero también es más que posible que no todo el mundo tenga el mismo concepto de lo que significa el término paz. Y ese es el principal problema. Para algunos simplemente significa la libertad de un determinado pueblo (como afirmó un ex-etarra en el programa de Mercedes Milá) independientemente de los medios utilizados para ello. No importa si mueren personas, o peor aún, no importa si hay que asesinar personas. Para estas personas no queda ni un minúsculo hueco en su corazón para albergar el arrepentimiento, o la culpa o siquiera la vergüenza.

Sé que el conflicto palestino-israelí, que es el que se pone de manifiesto en Munich es muy complicado y que se remonta a varias décadas. Me gustaría saber más y conocerlo para poder tener una opinión más clara, o más justa, o más apropiada. Entiendo que es difícil no tener un país al que volver, entiendo que quien se siente atacado se defienda, entiendo que una matanza contra tu pueblo no te deje indiferente, entiendo la impotencia de no conseguir nada. Pero este entendimiento no me lleva a nada. No me lleva a dejar de horrorizarme y sorprenderme de lo fácil que aparentemente resulta acabar con la vida de una persona y lo poco que cuenta.

No sé cuál es la solución a este tipo de problemas pero estoy segura de que la venganza no es la mejor de ellas. Si a un asesinato respondemos con otro, a un atentado con otro mayor o a un conflicto con una guerra, no llegaremos a ninguna parte. Simplemente seguiremos dando vueltas a una espiral de odio. Si no, ¿por qué un niño palestino de 5 años es capaz de ODIAR a otro niño israelí (y viceversa)?

En fin, me quedo simplemente con una frase muy buena que alguien me enseñó:

“Ojo por ojo,
y el mundo acabará ciego”